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jueves, 29 de enero de 2009

SIMPLEMENTE CONTESTÓ…

Solo en mi dormitorio en una noche de desolación, donde el recordar atrae el llanto, y este a la desesperada inspiración, intenté encaminar un diálogo con Dios buscando aliviar mis penas, justificarlas o fortalecerlas.
Y fue así:
- Explícame padre que es lo que estoy haciendo mal.
¿Es acaso que me equivoco al pensar que la amistad no conoce de edad, sino que se percibe a un amigo cuando se puede confiar en el, te valora por lo que eres y no te manipula para su auto-conveniencia?
¿Será tal vez que erro en sentirme seguro con los niños a los cuales siento lleno de pureza, y busco aprender o recuperar a través de ellos los valores que el tiempo me ha hecho perder?
¿Quizás está mal que intente ser yo, sin pretender conformar a los que me rodean? Es solo que pienso que actúes como actúes siempre existirá defecto alguno para ser objeto de crítica de algún individuo, y de no existir defecto alguno, será inventado. Por eso prefiero vivir a mi manera.
¿Es acaso que me he confundido y quizás solamente debería acatar los mandatos de la monótona vida en sociedad?, cuyos valores no me “cierran” en lo absoluto.
¿O será tal vez que solo debo resignarme a ser simplemente uno más, cumpliendo con mi rutinaria vida y esperando a que llegue el día en que deje de existir?
¡Mi Dios por favor dime!: ¿Quizás fue que me equivoque en buscar impulsar un cambio, una sana revolución y una adecuada rebeldía?
0 Y Dios simplemente susurró a mis oídos… “Hijo… fue para eso que te envié allí”

CORCEL SOY

De la tierra pura he nacido
pues así Dios lo ha querido.
La madre del mundo entero, la mía también es;
Intolerante siempre ante los traidores.

Se que nada te ha de coimar
y en tus manos nada me ha de lastimar.
En tus eternos brazos me siento protegido
creo jamás poder ser vencido.

Fugaz como el viento mis pasos son;
¡Rápido! ¿Qué tan rápido late mi corazón?
El Sol siempre al mostrarse podré ver
y las estrellas sabias me enseñarán a crecer.

Se que todo me está permitido
pero no todo me es apropiado
Se que todo me ha sido entregado
pero no dejaré que nada me domine

Muchos querrán librar su peso sobre mí
incapaces seguro de luchar por si mismos.
Muchos tratarán de domarme…
¡valla idiotas!, pues tendrán que matarme.

¡ME LASTÍMAS! ¿ACASO NO LO SABES?

¿Qué tan necio y egoísta eres? ¿No puedes ver que su sufrimiento es letal?
¿Es que no sientes nada? No tienes corazón…
Puedo ver claramente lo sensible que llega a ser una roca a tu lado.
En verdad te digo que en ocasiones prefiero estor en presencia misma del diablo que de tu persona.
¿No lo ves? ¡Es solo un niño!
¿Qué quieres de él? Tumulto de excremento.
¿Quieres que él logre aquello que no conseguisteis tú? Aquello para lo cuál eres demasiado inútil.
¿Quieres a través de él cumplir tus sueños y satisfacer tus avaras necesidades?
¿No te das cuenta que él no es igual que tu? Él siente, ama, vive… como ya no lo haces tú.
¡Déjalo pues! Egoísta.
¿Recuerdas cuantas veces has borrado de su inocente cara, esa mágica sonrisa llenándola de ácidas lagrimas?
¿Sabes cuantas veces (por ello) me has matado a mi, y a mis esperanzas?
Aunque yo he vuelto a nacer como la sonrisa que emerge de ese niño. Porque ella es mas fuerte que tu.
Entiende bien… solo una vez hablaré.
Mi Dios ha dicho “Basta”
Ya no tolerará más tus abusos, tu violencia, egoísmo e indeseable estupidez.
¡Cambia o sufre!, ha dicho él. He dicho yo…
Créelo ingenuo porque en realidad no me satisface llamarte así.
Me gustaría decirte un día: “amigo”, y que junto a mi luches por mi causa.
Pero despierta. Siente por una vez como lo hace ese niño. Descubrirás una realidad diferente. Un mundo mejor.
Entenderás de donde proviene su sonrisa.
Porque él no es solo un niño… es nada menos que un niño.
Mira en sus ojos y verás el futuro de la humanidad.
Pero mira siempre y detenidamente y percibe como se modifica ese futuro con cada acto que tú realices sobre él.
Él te ama. Eres su maestro… eres su padre.
El vivirá dependientemente de lo que aprenderá.
Si tú olvidas eso, él se perderá… y todos sufriremos.

TOMÁRLO O DEJARLO.

Más de una vez he pronunciado a ustedes mi confianza que los acompaña.
Por ello compartiré con ustedes aquellos tres pilares que creo son fundamentales para nuestra revolución:
Rebeldía: se que en este mundo donde lo diferente se condena y se mal juzga, no ha de ser fácil oponerse a la corriente.
Pero débil serías tú, si por esta te dejases arrastrar.
Solo la rebeldía puede concluir en una digna revolución.
¡Pero espera! Ten en cuenta que existen rebeldías de un tipo y de otros. No te confundas, aplícala cuando debas, con quienes realmente debas y por circunstancias adecuadas.
Si te olvidas de esto pasarás de un extremo a otro. No ayudarás… solo complicarás mas las cosas.
Una vez que hayas logrado esto, estarás bien encaminado.
2-Escepticismo: No creas solamente en lo que tus sentidos te puedan mostrar. Suelen esconder la verdad. Pues jamás te revelarán lo esencial.
¡Cuestiona todo! Principalmente a los adultos. Óyelos siempre, pero no creas todo lo que dicen. Seguro es que dirán más mentiras que verdades.
Saca de sus palabras lo que tú realmente creas positivo. Pero hazlo con cuidado y no le des a sus sermones más importancia de la que realmente se merecen. No olvides que muchos de ellos ya no recuerdan lo que es vivir.
Sabes tú que no es la edad la hermana de la sabiduría. Veinte años de sabio se puede tener, como sesenta de estupidez.
Después de todo ten bien presente que la realidad del mundo de hoy se la debemos a ellos…
3-Abre los ojos del corazón: He aquí el primordial de los tres pilares.
Podrás haber cumplido con los otros dos pilares, que si borraste de tú memoria este último, todo habrá sido en vano.
¡Despiértalo ya!, no debes dormir más…
La humanidad ha pasado su entera historia durmiendo, ignorando al resto de los animales, a la naturaleza y hasta al mismísimo Dios.
Estar atentos a sus mensajes debes. Y hacer lo posible por cumplir sus mandamientos también. Están delante de tus ojos…
Puedes salvarte si quieres y ayudar a que todos nos salvemos.
Puedes lograr tú el verdadero respeto de tu único padre. Él te ama. Ámalo tú a él.
Si ahora que has leído esto, entiendes lo que digo; gratificado estaré, y agradeceré así que hoy he hecho mucho mas que derramar tinta sobre este triste papel.

QUERÍA SER ACTOR

Una vez conocí a una persona muy culta de clase media-alta y con gran capacidad intelectual. (Principalmente en ciencias formales)
Era estudiante de contaduría y mas allá que le gustaba lo que hacía, me confesó que años atrás tenía una pasión mucho mayor.
Un deseo para él muy lejano.
Ser actor sería para él su prioridad.
Se imaginaba como una de las grandes figuras del cine mundial. Reconocido en todo el mundo se imaginaba. Solo se imaginaba…
Durante años fue presionado por esa pasión que jamás pudo disfrutar.
Pero más allá de eso (me contó) que con sus estudios siguió. Continuó con aquello que realmente era bueno. En lo que sería capas de triunfar.
Se cuestionó siempre si había hecho lo correcto o no.
Pero hoy ya recibido (siendo un profesional) ha entendido que de cierta forma su sueño concretó.
Contador y actor hoy es. Actor no del buen cine sino de la compleja vida. Así como lo es todo humano que pie deambula por la tierra.
Aun sin estudiar cine o teatro, la vida misma nos enseña a ser actores. En la sangre llevamos esta profesión. En naturaleza… es un deber.
Así lo dijeron los Estoicos: “Cada hombre es solamente un personaje de esta corta obra que es la vida, y en esta nuestro único objetivo es desarropar nuestro papel lo mas perfectamente posible”.
Cada hombre aprende en la vida a ser mil personas diferentes que deberán aplicarse a la situación de turno.
Cada hombre aprende a elaborar sus propios disfraces en los cuales esconde su verdadero ser.
En nuestras manos al nacer, llevamos un guión corto para algunos y largo para otros; simple o complejo. No debemos nosotros intentar cambiarlo. Aceptarlo tenemos.
Pero ¡Atención!... está en cada uno de nosotros ser lo suficiente inteligentes para dirigir ese guión e improvisar de la forma que mejor nos conviene.
El destino es uno y no da opción a elección. Pero es flexible. Nosotros lo amoldamos a nuestra forma y le concedemos luego la rigidez.
Un aplauso entonces para este hombre que quería ser actor y lo logró.
Un aplauso para cada uno de nosotros que mano a mano y mente a mente, hemos construido la mas maravillosa obra. Esperemos que esta, de las manos no se nos escape.
Esperemos que ningún descarado actor se confunda… y cruelmente esta obra pueda llegar a su final…

ANGEL DEL INFIERNO

Nunca pensé que existiese persona tal en este mundo.
Nunca imagine ver existencia capaz de brillar (ante mis ojos), mas que el mismísimo sol.
Has sabido bien tragarme en esa selva que te permite ver. Has sabido seducirme, provocarme y excitarme como nadie más.
Me has hecho imaginar tu cuerpo de una y mil maneras, pero no me has permitido conocerlo.
Y de tu boca, mil palabras de mi persona salen. Ninguna de ellas han de serme gratas.
Delante de mí pareces un perro callejero (o perra… es igual), expuesto a tres días continuos de lluvia. ¡Si!... tan sumiso pareces. Pero cuando mi cuerpo no es presenciado por tus ojos, ardes mas que la leña bañada por gasoil.
A muchos les has dicho que te deseo y te provoco, y solo tú sabes cuanto de verdad hay en ello.
Sabes tu que deseos me provocas, pero no sabes cuales han de ellos. ¿No sabéis a caso que el deseo no es único, y que tan flexible es como tu personalidad?
No es pues problema el tipo de deseo que yo sienta por ti, sino de lo contrario, es mi peor martirio el que tú, no lo correspondas.
Por eso que Dios te conceda su perdón, porque yo soy demasiado débil para hacerlo.
Y clara veo aquí tu deferencia con los demás. Es pues el hecho de no satisfacerme, lo que provoca de ti hacia mí, un mayor excite de mi odio, que de mis hormonas.
Razones me sobran (a la vista puestas) para calificarte como un ángel. Un ángel que del infierno provienes.
Ardes en tu arrogancia, en tu sabor que ignoro y en tu indiferencia hacia mí.
Y como del fuego vienes, al fuego volverás, y te quemarás allí… te quemarás.
Pero aunque yo digo odiarte, sabes que no todo odio, es odio en realidad.
Por eso más sufrimiento me depara a mí, que a vos. Porque cuando tu te quemes, allá lejos la frialdad de la soledad, hará de mi cuerpo, una fría lápida de hielo.
Así será mi fin, ángel del infierno. Lejos de ti… siempre lejos de ti.

ANGEL DEL INFIERNO

Nunca pensé que existiese persona tal en este mundo.
Nunca imagine ver existencia capaz de brillar (ante mis ojos), mas que el mismísimo sol.
Has sabido bien tragarme en esa selva que te permite ver. Has sabido seducirme, provocarme y excitarme como nadie más.
Me has hecho imaginar tu cuerpo de una y mil maneras, pero no me has permitido conocerlo.
Y de tu boca, mil palabras de mi persona salen. Ninguna de ellas han de serme gratas.
Delante de mí pareces un perro callejero (o perra… es igual), expuesto a tres días continuos de lluvia. ¡Si!... tan sumiso pareces. Pero cuando mi cuerpo no es presenciado por tus ojos, ardes mas que la leña bañada por gasoil.
A muchos les has dicho que te deseo y te provoco, y solo tú sabes cuanto de verdad hay en ello.
Sabes tu que deseos me provocas, pero no sabes cuales han de ellos. ¿No sabéis a caso que el deseo no es único, y que tan flexible es como tu personalidad?
No es pues problema el tipo de deseo que yo sienta por ti, sino de lo contrario, es mi peor martirio el que tú, no lo correspondas.
Por eso que Dios te conceda su perdón, porque yo soy demasiado débil para hacerlo.
Y clara veo aquí tu deferencia con los demás. Es pues el hecho de no satisfacerme, lo que provoca de ti hacia mí, un mayor excite de mi odio, que de mis hormonas.
Razones me sobran (a la vista puestas) para calificarte como un ángel. Un ángel que del infierno provienes.
Ardes en tu arrogancia, en tu sabor que ignoro y en tu indiferencia hacia mí.
Y como del fuego vienes, al fuego volverás, y te quemarás allí… te quemarás.
Pero aunque yo digo odiarte, sabes que no todo odio, es odio en realidad.
Por eso más sufrimiento me depara a mí, que a vos. Porque cuando tu te quemes, allá lejos la frialdad de la soledad, hará de mi cuerpo, una fría lápida de hielo.
Así será mi fin, ángel del infierno. Lejos de ti… siempre lejos de ti.

miércoles, 28 de enero de 2009

NO FUE TU GRAN DÍA…

No fue hoy tu mejor demostración, pero seguro que tampoco el peor.
Te observé desde allí; desde donde mis palabras no deben tener sentido.
Te noté tenso, preocupado, presionado y sin disfrutar de ese juego.
Si hay algo de lo que jamás debes olvidar de todo lo que te he dicho, es que nunca dejes de lado lo más importante. ¡Divertirse!
Quizás solo fue un presentimiento mío y nada más. ¿Acaso lo fue?
Tu amigo el balón hoy contigo no se conectó. ¿Fue tal vez que estaban peleados? o ¿Simplemente fue que hoy no estabas de ánimos suficientes como para jugar?
Si es así no te preocupes. Todos tenemos un mal día; todos alguna vez nos sentimos con ganas de no hacer nada.
Si fue así, olvídalo.
¡Pero ahora! Si tu bajo rendimiento fue a causa de la presión o de ese maldito efecto que causan las voces que te perturban dentro y fuera de la cancha, en realidad mi corazón por ti sufrirá.
Sabes que nuestra relación ya no es la del principio. Todo ha cambiado; ambos nos hemos acercado.
Entiendo que no es fácil enfrentarse a mil voces que inútilmente gritan miles de estupideces diferentes. Pero tú eres un niño; usa esa inteligencia que te caracteriza.
Ninguno de ellos es capaz de estar por un instante en tu lugar. Ninguno de ellos es conciente ni siquiera de las cosas que gritan.
Tú tienes que ser fuerte. Saber aceptarlo, y no darle a esas palabras más importancia de las que realmente tienen.
No solo en la cancha es así… es igual esto en la vida misma.
Recuerda siempre. ¡Recuérdalo por favor!
Aunque hoy no fue un gran día para vos, has que esto te sirva siempre como un gran ejemplo en cuál no debes dejar pasar.
No te olvides amigo mío… disfruta de aquello que tanto amas. No permitas que nadie ni nada impida eso.
Deportivamente tendrás miles de buenos momentos y quizás muchos más, de malos, pero mas allá de eso hay algo que importa mucho más…
En la cancha eres fuerte. ¡Eres un toro!
Eres feliz… si que lo eres. Y alegre soy yo si puedes entenderlo tú.
Amigo hoy dentro de la cancha no fue un gran día; pero en mi habitación se dio una gran oportunidad para recordarte aquello que tantas veces suelo repetirte…

TE ESCRIBIRÉ UNA CARTA

Sabes tú que un día me despertaré
Y la lluvia en mi techo golpear escucharé.
Suele ser triste la imagen del agua,
Viendo que aún mi corazón te aguarda.

Un lápiz y un papel una carta te escribirá,
Y de esa forma el triste recuerdo un abrazo me dará.
Quizás introvertidas lágrimas ese papel ensuciarán,
Pero el eterno tiempo bien lo sabrá remediar.

Escrita ya la carta te enviaré,
Pero… ¿Adónde la dejaré?
Jamás tú y ella se encontrarán.
Nunca tu vos algo mas dirá.

Te escribí una carta y no puedes leerla;
Le regale una sonrisa a la vida, y desde allí no puedes verla.
Es duro vivir con el fantasma que vela en mis sueños.
Fuerte es el pasado que hoy de mi es dueño.

¡Tú escúchame!... te he escrito una carta
Donde dice que mi alma a tu recuerdo dice basta.

LA SEXUALIDAD NO ES UN JUEGO

Cuerpo, alma, sentidos, mente… ambos un solo ser.
Tu cuerpo es preciado chico; valla si lo es. Pero uno solo con lo ya nombrado anteriormente.
Hoy él está cambiando, te ha confundido quizás. No es algo simple afrontarse a esta etapa de la vida. Pero descuida todos pasamos algún día por esta, si es que Dios no los permite.
De a poco dejas de ser un niño. Tu cuerpo se vuelve más sexual que nunca. Comienzas a sentir la necesidad de un placer diferente, pues el anterior que años atrás te complacía, ya no lo hace.
Dudas muchas nacen ahora en ti, y empiezas ha enamorarte del campo sexual.
Sientes deseos de auto-saciarte. Si eso mismo… de masturbarte. ¿Crees que está mal?
No, no seas tonto. No existe hombre alguno que no haya sentido ganas alguna vez, y son pocos los que jamás se han masturbado.
No prestes atención a lo que los demás te puedan decir o a las burlas que puedas recibir.
¡Entiende! El masturbarse es conocerse, y no hay nada más importante que conocer realmente el cuerpo propio, antes de intentar conocer el de otra persona.
Sentirás luego también deseos hacia otra persona, sea hombre o mujer… no hay nada más importante que estar a gusto con lo que uno siente, ser fiel a su corazón y a las pretensiones de tu cuerpo.
Te mirarás al espejo un día y te darás cuenta que tu cuerpo ya no es el de un niño. Todo tu ser ha cambiado hoy junto con él. Tu carácter, tus objetivos, necesidades y tu forma de ver y encarar la vida.
Debes acordarte siempre y por sobre todas las cosas que tu cuerpo sigue y seguirá siempre, siendo bendito.
La sexualidad no es un juego, y que muchos lo vean así, es solo cosas de tontos. No caigas tú también.
Respétate a ti mismo si pretendes que los demás lo hagan también.
El hombre es un ser sexual, pero también racional. La mutua combinación de ambas partes es lo único que te hará sentirte conforme contigo mismo y dichoso.
Estas cambiando… y todo cambio es bueno si lo sabemos enfrentar de la forma correcta.

COMO PUDE…

Hoy muero vivo. Lloro sin lágrimas. Existo sin corazón.
Nunca sabré perdonarme. Pues el perdón no me pertenece.
Mi debilidad es mi perdición, mi condena… mi peor suplicio.
Aun no entiendo como pude fallarte.
Me brindasteis tu amistad, tu cariño, tu consejo…
Pero mis estúpidos deseos quisieron algo más. Tu amistad no me bastó.
Hoy pienso en tenerte lejos para no lastimarte, pero ingratamente a ti me sigo acercando.
Más de una noche vigile tu foto deseando que fuese algo más que eso. Rogándole a Dios perdón, a la misma vez que pidiendo tener tu cuerpo en mi cama.
Más de una vez ensucié mis manos con miserables fantasías mentales, en las cuales eras protagonista principal.
¿Qué castigo merezco yo? Seguro estoy que no hay castigo peor que mi auto-martirio al verte una y otra ves.
Te veo hoy sonriente. Aun sigues pensando que soy tu amigo. Me confías, me respetas y me quieres.
¡Aléjate por favor! Lléname de ese sufrimiento que me gano.
Es tu destino alejarte de mí. Es tu misión.
Algún día llorarás si no lo haces hoy.
Eres demasiado para mi. Yo no te correspondo. Nunca lo hice.
Ten cuidado… me vuelvo peligroso. Mi razón me ha abandonado. Soy solo un animal más.
Un simple ser sexual.
En realidad te amo. Es ese mi peor pecado…

NO ES TU CULPA

No. No por favor… no.
No quisiera pensar que te sientes culpable por mi culpa.
No fueron tus palabras las que me hicieron sentir mal. Se bien que ellas solo superficiales fueron. Creación seguro de tus impulsos.
Se bien que en realidad no piensas así. No temas pues. No te culpes.
No fueron tus palabras las que irritaron mis ojos y los ahogaron en lágrimas.
¿Y tu indiferencia?
Tampoco. Creces hoy y contigo esa normal arrogancia que con el tiempo te hará crecer más que físicamente.
Y si piensas que tu cambio de actuar es lo que me lastima… debo decirte que te equivocas.
Es verdad que tu cambio es grande y difícil de aceptar. Pero no me sorprende eso se que pasado el tiempo será mucho mayor. Después de todo así fue conmigo también. Así es con todos.
Recuerdo que hasta hace poco, yo era Sócrates para vos, y ahora soy nada más que Anito.
Es esa la regla de la vida. Y vuelvo a repetirte, no es por eso que estoy así.
Ya que insistes te contaré que es lo que me inquieta.
Aunque no es fácil para mí pronunciarlo, menos fácil es superarlo.
El cansancio pesa hoy sobre mi alma. Fuerzas pocas me quedan. El mundo me agobia, me deprime…
Mi cuerpo pesa. Mucho pesa. Ya no quiero caminar. No al menos en este mundo.
Y si… hoy estoy así porque descubrí, o en realidad, solo acepté, que solo soy un vago en este mundo. ¡Y no soporto serlo! ¡Maldición!
Y si así debo decírtelo; a ti te culpo.
No porque sean tus palabras las que me han herido así, ni tu indiferencia, ni tu reciente forma de actuar.
Sino que culpables eres al igual que aquellos con los que engendras amistad de que mi cansancio no cese aun.
Culpable eres por mostrarme un mundo diferente, un mundo puro, un mundo en el que vivo a gusto y un mundo en el que poseo lo que necesito.
Y si… culpable eres.
Y gracias. Gracias por permitirme culparte…
Gracias por enseñarme que aun tengo tiempo para aprender a vivir.

EL POETA QUE APRENDIÓ.

Esta historia trata de un poeta que tal como claramente lo dice el título… lloraba.
Cuando el sol asomaba en la ventana de su cuarto, y sus ojos ya se abrían, el lloraba.
Durante el día cuando estaba haciendo una cosa u otra el lloraba, pero también cuando no hacía nada.
Cuando en la noche iba a dormir, su cara no lavaba, sus lágrimas no secaba, porque durmiendo él también lloraba.
La gente pensaba que él era un fracasado de la vida, nada más que llorar hacía bien.
Algunos pensaban que quizás era victima de alguna maldición. “Pobre hombre” decían.
Otros bromeaban diciendo que: “si le pagaran por llorar sería multimillonario”.
Estaban también los que se preguntaban ¿Por qué lloraría? Y por supuesto los que sin preguntarse eso, pensaban en ¿Por qué no se mataba de una vez? Así dejaría de sufrir.
Qué tan cruel había sido el pasado de este hombre, nadie sabía. No había persona alguna que lo conociese.
Que tan pesado era su presente. Era solo una pregunta más.
¿Podría ser un hombre el hijo de la desgracia?
Un día al amanecer, el poeta que lloraba, caminaba por la playa con la única amiga que el Sol le obsequiaba.
Al cruzarse con tres jóvenes intrépidos, estos murmuraron entre ellos: “Pobre infeliz. No vale nada”
Al escuchar esto, el poeta que lloraba, alzó su vista hacia los chicos y duplicó su llanto.
“Mátate desgraciado” dice uno de los jóvenes, a lo que otro agrega “No sabes hacer nada más que llora”
- Tienes razón mente confusa. Yo no se hacer nada más que llorar. Porque esto es lo única que el mundo me ha enseñado. Es lo única a lo que este me motiva.
Solo lágrimas de mis ojos caen hoy. Lagrimas que expresan la pena que me da en nuestros días la humanidad.
Y mientras yo lloro… ustedes sonríen ignorando el destino que les espera.
Habiendo dicho esto el poeta sintió que alguien lo sujetaba por la mano. Al girar su cabeza a un lado, vio allí un niño que con tierna mirada en sus ojos clavaba y que con vos voz dulce pronunció:
+ Has estado mucho tiempo solo, llorando y llorando y solo te lamentas como si nada más hubiera por hacer. Camina de mi mano. Conversemos; hay mucho que de ti yo puedo aprender…
No se supo jamás lo que pasó con aquel poeta.
La última vez que lo vieron fue caminando por la playa con aquel niño.
Teorías sobre que pasó con él, hay muchas. Certeras ninguna.
Pero lo que si es cierto es que jamás él volvió a llorar.

Siempre recordaré tus enseñanzas querido abuelo

Se cuenta aquí la historia de un hombre aparentemente un poco desdichado, pero ocultamente muy afortunado.
Se dice que cuando este hombre cumplía cuarenta y cuatro años, su esposa debió abandonarlo por órdenes de Dios, quién requería su presencia a su lado.
Así fue como este hombre quedó solo con su hijo de diez años; tan solo un pequeño crío con mucho que aprender y más aun para enseñar.
Lo que la vida había deparado a aquel hombre nada fácil de enfrentar sería.
Difícil etapa su hijo abría para afrontar y sin la imagen de su madre quién lo pudiese consolar.
Bastante adinerada esta familia era y bastante codicioso el hombre también. Prácticamente un esclavo del trabajo. No pudo él romper las cadenas que a este lo sujetaban y de esta forma negó a su niño todo el apoyo que éste necesitaba. En lo material nada le faltaría, pero en comprensión poco lo complacería.
Fue de esta forma como el niño; niño dejó de ser… se enfrentó al complejo campo de la adolescencia, creció y de su hogar se marchó.
Nunca le recriminó nada a su padre, pero tampoco a este nada le agradeció. Creía pues que no le debía agradecimiento alguno.
Aquél hombre comprendió luego de haber perdido a su hijo, la importancia que éste tenía. Y varias noches lloró como consecuencia de su arrepentimiento y rogó a Dios su perdón.
Durante más de diez años sus destinos evitaron cruzarse. Nada supieron ambos que era de la vida del otro. Nada deseaban saberlo o al menos eso decían.
Pero es entonces cuando el tiempo que Dios cree preciso se cumple… es cuando verdaderamente el hombre se arrepiente y decide volver a empezar; es aquí cuando éste nos ilumina y una nueva oportunidad nos cede.
Fue luego de diez años cuando aquel pasado niño en padre se convirtió; y la vida le hablo y le hizo entender de la necesidad que realmente tenía de contárselo a su padre.
La noticia al reciente abuelo de gran alegría lo llenó y un gran cúmulo de sensaciones en este provocó.
Tiempo después (cuando el abuelo se sintió preparado), el coraje logró entrevistarlo e impulsarlo a visitar a su hijo.
Al encontrarse ambos frente a frente, ninguna palabras de ellos nació; pero ahí estaba él mas fuerte que nadie (el adorable nieto) con ya tres hermosos años de vida y reconociendo el rostro de su abuelo.
La mano de su padre tomo y dijo “pa-pa”, lo mismo hizo con su abuelo y pronunció “ta-ta”.
Dos simples, pero poderosas palabras de un niño tuvieron más poder que un huracán, y aquellos dos que hasta el momento permanecieron mudos, estrecharon sus cuerpos con un fuerte abrazo que pronunciaba algo más que un simple “te quiero”.
Luego el abuelo tomó a su nieto entre sus manos y dijo: “mi nieto”.
Fue de esta forma como toda distancia murió. El abuelo (aquella persona un poco desdichada, pero en realidad muy feliz) pasó cada momento del resto de su vida dedicándose íntegramente a su nieto y también a su hijo. Logrado así cumplir aquello que no había hecho varios años atrás.
Supo enseñarles muchas cosas que solo la experiencia logra conceder. Y así los vio crecer y madurar y su niño de tres años ya diecisiete cumpliría.
Es aquí cuando realmente vemos que muchas veces se aprende a ser padres recién cuando se es abuelo.
Es ésta una hermosa historia que ejemplifica tantas otras…
Aún hoy recuerdo la imagen en la playa (con el maravilloso ocultar del Sol), de aquellos tres felices hombres paseando por la arena abrazados.
Todavía recuerdo verlos con una gran sonrisa en sus labios… con la mirada llena de libertad.
Abuelo. Mi abuelo… aun recuerdo aquellos tiempos y cada cosa que me enseñases; así como también te recuerdo a ti.
Jamás te olvidaré; porque el amor de un abuelo… no tiene comparación.

El Niño que Perdía sus Poderes

Nació él… el niño mágico. Lleno de poderes estaba su alma y su corazón. Lleno de inteligencia su cuerpo. ¿Qué mas? Era dueño de su silencio. Sus inexistentes palabras no podrían lastimar a alguien. Pues no hablaba.
Con el pasar del tiempo sus habilidades se desarrollaron, influidas por el gran demonio que era concientes de los poderes del niño. Estaba pues, decidido a privarlo de ellos.
Con tres años su sinceridad brillaba fugazmente. Jamás daría un beso a quién no quisiera, diría un “te quiero” por conveniencia, y mas importante que cualquier otra cosa… jamás mentiría con intención alguna de causar daño a alguien.
Su imaginación, límites no conocía. Era fuerte, invencible se sentía. Sus sueños atravesaban cualquier frontera, cualquier realidad.
La sexualidad, para él no era sexualidad. Todas las partes de su cuerpo valían lo mismo. Pero el tiempo pasaba y el gran demonio se ingeniaba la forma de perturbarlo cada vez más. Cuando este niño pisó frágilmente el complejo campo de la adolescencia, comprendió que sus palabras podían causar en los demás un efecto tan agradable, como a su inversa.
Dejó su imaginación de lado para convertirse en un ser”maduro y racional”. Pobre…
Conoció el campo de la sexualidad, y encontró la vergüenza en todo lo que se avecina a él. Pero olvidó que un ser sexual no es racional, y por esto se contradijo de rara forma.
Comenzó a plantearse muchos “¿Por qué?”, y esto mantuvo con vida su filosofía. Al menos un poco de esta le quedaba. Pero ese demonio no acepa rebelión alguna, y condena todo lo que desconoce. Dado esto, buscó la forma de que aquel lejano niño formara parte de él, para nunca mas dejarlo ir y borrar los recuerdos de “quién fue” una ves.
Sus poderes ya casi no se percibían, y con tan solo treinta y cinco años, de aquel niño nada quedaba. Ahora era un “hombre” preocupado por ganar dinero, satisfacer sus necesidades y pelear por su éxito personal. Dejó de preguntarse cosas… “total eso no le daría de comer”.
Hoy es un anciano. Sus poderes ya no existen, y lo que es peor aun, niega que alguna vez hayan existido. Hoy aquel niño que era una esperanza más, forma parte de aquel macabro demonio que todo lo destruye.

CUANDO LOS INSTINTOS SUPERAN A LA RAZÓN

Cuando los instintos de un hombre superan a la razón del mismo, el equilibrio se rompe. Todo se confunde y el alma se pierde en un inmenso bosque de engaños, mentiras y traición.
Cuando los instintos aprenden a vencer a la razón una mutación en nosotros nace. Nuestra meta suele cambiar de lugar; “que es lo que queremos”, ni siquiera Dios logra entenderlo.
El hombre el un animal más, que cuando sale de su control puede convertirse en la bestia más peligrosa que existe sobre este “todo”, que por él es dominado.
Podría existir la posibilidad de que con furia la razón rete a los instintos y traten de hacerlos entrar en razón.
Es entonces cuando agrias lágrimas emergen cruelmente. Lágrimas de sangre que nacen en el corazón y mueren en nuestro pesado sufrimiento.
Pasan entonces por nuestra mente millones de cosas. Y entre estas claras no brilla ninguna.
Maldita lucha es esta… maldita guerra; en la que solo dos opciones son posibles: sobrevivir o perecer.
Cuando en mi ser los instintos superan a la razón, me olvido de quién soy. Comprendo pues que peligroso soy, y cuanto de mí hay que cuidarse y prevenirse. ¡Siempre temerme!
Como ningún hombre domina sus instintos, yo tampoco he de hacerlo. Aunque bien conciente soy para reconocerlo.
Creo que la razón frecuentemente nos abandona o nosotros somos quienes la perdemos.
¡No te alejes razón… no me dejes!; porque sin ti, soy una fiera con deseos de sangre; una demoledora… y en su camino todo es destrucción.

LOS TRISTES CAZA… SUEÑOS

Por ahí andan ellos; siéntanlos. Tristes y asechando. Parecen buscar su presa, y nada los detendrá de ser así.
Por otro lado están ellos; defensores de la naturaleza. Parecen ser menos y más difíciles de encontrar. Pero son cuerpo, alma y esencia y su fuerza fluye del corazón. ¡Quizás aun haya esperanza!
Rápido amigos de la naturaleza; ¡coreos ya!, los animales los necesitan. Rodearlos; tomaos de las manos y uníos vuestras fuerzas. Seguro que juntos podemos vencerlos. Solo nuestra unión puede llevarnos a la victoria.
- ¡Retractaos ya, cazadores necios! Dejaos vuestras armas y uníos a nosotros.
Siempre se puede cambiar. Siempre está la posibilidad de cambiar un arma por una bandera blanca. Solo está en ustedes y en las ganas que pongan al hacerlo.
¿Ya os hemos convencido? ¿Ya formaréis parte de esta provisoria minoría? Claro que si. De permanecemos seguros. Y si no es así, el tiempo y la fuerza se asegurarán de que cambiéis de bando.
No permitamos que al igual que esto débiles cazadores que extinguen nuestros especies enteras de animales, hayan también personas que extingan nuestros sueños. ¡Cambiémoslos! Abrámosles su mente. Enseñémosles cuál es la fuerza que poseemos.
Somos animales con instinto de vida y con la conciencia de un hombre.
Los caza…dores y sueños, pueden desaparecer. Deben desaparecer. Convirtámoslos o destruyámoslos. Es ese nuestro trabajo…

SOLO PENSAR QUE YA NO RÍAS…

Solo el simple y traumático pensar en que un día ya no volverá a reír; me hace sentir de manera estupefacta.
He visto morir a los vivos y en mi recuerdo, vivir a los muertos. He sentido el cantar de las gaviotas, y el terrible sonido de un enjambre de langostas. He mirado el cielo y pude ahí conocer a Dios con su divina luz y su eterna pureza, y he conocido forzosamente el infierno sintiendo las manos del diablo acariciar mi piel.
Conocí todo, y sin más; no conozco nada. Presencié mi todo y nada de él entendí.
Pero no ha sido esto generador de mi pesar y de la falta de mi aire…
Vi un día en tu cara esa sonrisa que me despertó. Presencié a la propia esperanza en persona. Me explicaste que todo vale sin decirme ni una sola palabra; me llenaste de magia y no poseías ni una sola varita.
Ahora pues tus labios no dejan que tus blancas gemas se llenen de luz.
Te has apagado y tu sonrisa a mi esperanza ya no más la ha de exitar.
Se claramente lo que te angustia; no me es indiferente. Sufro por ti… valla si lo hago. Temo pensar que un día de estos debas sufrir como me toco a mí.
Pero de una forma u otra, mantengo calma. Conciente soy que toda decisión de Dios es sabia y necesaria. Puede no parecer justa; pero de seguro que es necesaria.
No desesperes, no permitas que tu dolor te desquicie. Su fuerte, ¡Muy fuerte! Respira, que si buscas encontrarás aire. Mira a tu lado; yo estoy aquí. Y aunque la voluntad misma de Dios desconozco, seguro estoy que todo tomará el rombo correcto.
¡Calma!... paciencia, mira mi mano, tendida está para que siempre que lo desees te sujetes de ella. ¡Ha! Lo más importante… aunque caigan rocas, meteoros envueltos en llamas, aunque terribles huracanes, de tu mundo te intenten despegar; sonríe… ¡siempre sonríe!, que tu sonrisa te hace fuerte… me hace fuerte; y si estamos juntos; te lo aseguro... nada nos destruirá.

EL CIEGO, EL SORDO Y EL MUDO

Para comenzar un dichoso nuevo año, buscaré atraparlos con una breve historia.
Existieron una ves tres grandes amigos cuyo vínculo afectivo era demasiado fuerte, pero a pesar de esto existían grandes diferencias impertinentes en ellos que bloqueaban una amistad perfecta, a su entender.
Un día estos tres amigos sufrieron un cruel accidente.
A su desgracia, un sentido a cada uno abandonó. Siego, sordo y mudo eran ellos ahora.
Duro, muy duro era esta tragedia para ellos. ¿Para quién no?
Luego de salir del hospital el mudo y el sordo se dirigen al ciego (que era quién más perdido se encontraba), y allí se reencuentran los tres.
El sordo dice al ciego “es cruel perder la vista y no saber en donde estas parado. Es atroz pensar que el resto de tu vida serás ciego…”
A lo que el ciego contesta “muchos los hay ciegos y teniendo la vista sana”
El mudo sonrió, pero ni una sola palabra de él se escuchó. El sordo habiendo leído los labios del ciego (algo para lo que ya era muy bueno), insistió… “verdaderamente lo siento por ti. Yo puedo leer los labios de las personas y vivir perfectamente sin mi oír. Él puede expresar lo que siente de otra forma que no sea con tus palabras. Pero tu…”
En ese momento el mudo gira a su espalda y el ciego insinúa “hermosa música que se combina con el cantar de las gaviotas. Nunca había escuchado algo igual. ¿Qué opinan ustedes?... ah! Por un instante lo olvidaba. Tu eres sordo que vez y habla, pero que no escuchas. Dime mi amigo ¿Qué será tu mundo sin música? Quizás el mismo que el mió sin colores, y el de él sin palabras…
Hemos sufrido un cruel accidente y sentidos diferentes se nos han quitado, en lo que me concierne, ninguno más importante que otro.
En el mundo todos poseemos algunas virtudes para enfrentarnos a éste, y escaseamos de otras que no quisieron correspondernos.
Tu eres tan poderoso como yo, puedes serlo más o también menos.
Si yo quiero puedo; te lo aseguro… puedo.

EL CONGRESO DE IPAYÚ

Día lluvioso y de gran tormenta. Cielo oscuro; noche tenebrosa.
Ni una sola alma caminaba despierta por el pueblo de Listorkú.
Momento ideal para el resurgir del congreso; para el reunirse de ellos… magos y brujas del mundo entero.
Famoso hechicero había convocado el congreso de Ipayú, pues necesitaba inmediatamente tratar un tema de repercusión mágica.
Allí estuvieron todos: las brujas mas tenebrosas y las que daban miedo de solo verlas; también aquellas que brujas eran aunque no lo percibieras.
Magos y hechiceros ni uno solo faltaba. Aprendices, maestros y masters de la magia.
Fue entonces cuando el mago convocador, abre sesión en la sala principal del bosque oscuro.
“Os he convocado hoy a todos y a cada uno de ustedes para juntos poder buscar una solución al gran problema que nos estamos enfrentando.
Juntos por una sola vez, debemos actuar. El mundo mágico desaparece. Las fuerzas de nuestros poderes se agotan, podría pues la magia desaparecer si no actuamos rápido.
¿Que sugerencia os proponéis?”
La bruja más vieja y avanzada imperó “debemos mostrarnos como tales. Acabar con la vieja tradición de escondernos; debemos demostrarle al mundo que existimos y que poderes tenemos”
Uno de los magos más sabio exclamó: “debemos ser persuadidos y cautelosos. Debemos tener paciencia y no desesperar. Solo el tiempo puede decidir…”
Tras horas de discusión un mago poco experimentado, un tanto joven con tan solo doce años de iniciación, murmuró “quizás deberíamos compartir nuestros poderes con el mundo entero…”
“Esto es una tontería respondieron varios. ¿Por qué deberíamos hacer esto? Dejar de ubicarnos en un estado de superioridad frente a los humanos cuya magia duerme… sería una idiotez… ¿Por qué crees que deberíamos sacrificarnos por quienes ni siquiera nos creen existentes?”
El niño lo miró a los ojos y tras dejar caer una lágrima respondió.
“Pensaba yo que un mago como tu serías algo diferente… creí que los magos ayudábamos a la gente y debíamos pelear por convivir en paz y por ser sostén de la humanidad… realmente esperaba otra cosa.
Lo siento creo que me equivoqué. Es solo que yo presencié la crisis existencial por la que atraviesa la humanidad, que si todos pudieran poseer algunos de nuestros poderes, creo sería más fácil.
Tú dices que nosotros hoy nos encontramos por encima de los humanos; pero en realidad dudo de tus sabias palabras.
Los humanos se han vuelto débiles porque cada uno se ha introducido en su mundo, cada uno es uno sin importar los demás.
La envidia y la no sana competencia, los envuelve. Por lo que veo no hay diferencia mucha en nuestro caso…
Entiende mis ignorantes palabras, sabio mago. Hoy hemos venido a buscar una solución que ya conocemos, pero que no estamos dispuestos a arriesgarnos por ella…
De esta forma el mundo mágico se acabará, nosotros con él… todo se acabará.

PORQUE TE QUIERO; DEBES IRTE

Podrás ir a donde desees; podrás estar en donde se te plazca. Nadie te impedirá ser libre si así lo deseas…
Trataran algunos de detenerte. Tendrán quizás las fuerzas como para destruirte, pero jamás el coraje para atajarte.
Eres vendito y poderoso como todo aquel que quiere serlo; pero débil y confiado como los de tu especie.
Me miras a los ojos y dices que me confías, y no soy capas yo de confiarme…
Me tomas de la mano y dices que siempre a mi lado estarás, y no quiero yo estar a mi lado…
Me abrazas y me dices que me quieres y he llagado a auto odiarme; pero misteriosamente también a quererte.
Hay personas a tu lado que tratan separarnos. Valla si son inteligentes; si que te quieren, y por tu seguridad velan.
En mi pesar no puedo perdonarlos. Os he rogado que hagan lo que están haciendo, pero en mi dolor que me lastima los condeno y los maldigo.
Parte de mi desea que te alejes, y mayor parte que a mi te aferres. He dicho más de una vez que soy animal que no domina mis instintos…
Es entonces por lo que debes entender o sufrirás. Tengo hoy el ingrato valor de que mis indirectas palabras te digan “vete”, pero aun no, la dignidad como para mirarte a los ojos y explicarte el por que de mi pedido.
No llores; no temas y ¡por favor no sufras!... se que hoy me odiarás, pero mejor así; ódiame hoy, y agradécemelo mañana…
Te lo he advertido de la forma que he podido hacerlo…
Di tú ahora, si bueno para ti soy o te conduciré a la perdición.
Eres libre mi fiel amigo… y como te amo, en lo más profundo de mi corazón te ruego que hagas de mi persona solo un triste y despreciable recuerdo…
Hay personas que pueden no valer la pena; ¡si! Es verdad… y debes saberlo.

LOS HERMANOS YÓYEL

Eran dos hermanos un tanto raros (decían los habitantes de su pueblo). Uno un poco dogmático y otro demasiado escéptico. Ninguno dueño de doncellas femeninas. Ambos dueños de su milagrosa soledad.
Aseguraban su superioridad ante la gente del pueblo. No existía mujer que estuviese a su altura decía uno de ellos, no confiaba en ninguna lo suficiente, el otro.
Un día partieron rumbo a la montaña Otap y al encontrarse en su parte fértil, rogaron a Dios que les cediera una mujer digna de sus antojos…
Dios servicial y dispuestos a predicar su sabiduría accedió a tal pedido.
Una mujer a cada unos concedió. Solo un percance había en todo esto.
Hermosas mujeres sin corazón eran.
Dios hablo entonces y pronunció: “Mujeres a su nivel tendrán, pero corazones humanos no poseerán, su magia interna será proveniente de su decisión. Decidme ahora: tres corazones tendrán para elegir: oro; madera; cristal.
Decididamente el joven dogmático, eligió: “el de oro, lo poseerá mi mujer, rica en todo sentido será, dura como el oro y fuerte como tal, ingastable también y muy poderosa…”
Su hermano dudoso pronunció: “en verdad no estoy seguro de que decisión tomar; pero quizás podría llegar a ser que elija la madera. Si eso haré, en definitiva. El cristal puede llegar a ser sensible y demasiado frágil…”
“Es esa su decisión…” dijo Dios “…jamás la mía. El oro puede tener las cualidades que tú dijisteis, pero con la misma dureza que lo gratifica, será con la que te corresponda a ti, y por el orgullo en que te bañas, creo que no te corresponderá.
En tu caso que despreciasteis el cristal, y optaste por la madera, poco tiempo de felicidad esta te traerá. Bien sabes que el tiempo logra mal gastarla… pudrirla, y así se pudrirá tu mujer; y de esta forma… tu amor.
Yo en mi caso hubiera inclinado mis sentimientos por el cristal. Frágil es verdad… pero puro y sincero como su color cristalino, y sensible y delicado como su flojedad material.
Es el corazón de cristal; mi corazón, y os he ofrecido poseerlo en la mujer que de hoy en más los acompañará hasta su fin…
Pero bueno… toda persona en su vida decide como actuar y con quién hacerlo.
Yo no podría decidir por todos los humanos de la tierra; sería ilógico, a su entender…
Les deseo lo mejor. Fueron estas las mujeres que ustedes quisieron a su lado.
Mi corazón, seguirá siendo mío; solo mío… porque al igual que ustedes, la humanidad entera parece no preferirlo…”

QUERIDO PADRE; SUFRIDO TIO…

Si tú me llenas con tus palabras padre, yo seguro la escucharé y trataré de entenderlas.
Si tú me iluminas con tu luz, yo me sentiré precioso. Pero no puedo evitar escuchar a mi tío. Sus palabras son tentadoras; me atraen y excitan. Me muestran un mundo mágico, ideal, glorioso…
Su fuego también sabe iluminarme; y aunque me has dicho que si con fuego juego, probablemente me queme, no puedo apartarme de aquello que me cautiva.
Algún día me dirás el porque de ese odio mutuo entre ustedes dos. Porqué tus hijos con sus hijos nos peleamos. ¡Somos primos, padre!
Me has dicho que la única salida es el amor. “Él lo puede todo”, sueles decir…
Pero el tío mantiene que solo el egoísmo puede conducir al conformismo propio. Solo el individualismo puede traernos la felicidad.
Querido padre: el tío me ha dicho que tú no me quieres y que me has abandonado. Dice también que si yo lo deseo él puede ser mi nuevo padre ahora.
No se cuando de verdad tengan sus palabras y cuanto de mentira, pero igualmente sus leyes no me agradan, no me dominan.
Varias veces a ti te he buscado y no te he encontrado. Pienso entonces que te fuiste, pero recuerdo en aquel momento que no soy hijo único, y todos mis venditos hermanos necesitan también de tu apoyo. Incluso los primos que a ti desean acercarse, son atendidos por tu misericordia.
Gracias padre… Gracias. Yo no te abandonaré. Puedo equivocarme e incluso hasta estúpidamente desafiarte, pero si de algún modo me acerco a esas llamas que pueden lastimarme, muéstrame tu luz. Esa luz que yo deseo.
En cuanto a ti sufrido tío, te amo pero no te perezco, ni jamás lo haré. Soy hijo de mi padre.
Quémate tú en tus frágiles llamas y quema a todos los débiles que se te entreguen…
A mí me aguarda la gloria; la eterna y maravilloso gloria…

ME SIENTO FUERTE

Ven toro, ven. Llama a tu amigo el buey alíate con el elefante y con cuantos más quieras. Ven… enfréntame que mi fuerza ya no conoce límites.
Mis músculos pueden delirar y mis huesos quizás romperse, pero mi alma posee fuerzas in imaginadas.
No siento miedo. En realidad si siento. Pero no temo enfrentarme a todo aquello que me aflige.
Muchas veces he llorado y por poco no me he ahogado en mis ingenuos lamentos…
Hoy pude entender que no sufro. No al menos en comparación con otros.
Mi Dios me ha dicho que me apoya y que si su voluntad hago seré premiado. Quizás no a corto plazo, pero seguro que tiempo más o tiempo menos todo tomara el sabor a justicia.
Así es para todos por igual; somos hijos de la justicia de Dios. No regidos por leyes ni mandatos de un hombre, sino de nuestro único y verdadero padre, que todo lo ve, todo lo puede y controla.
Claro que si… entre tanta miseria he encontrado hay la excusa perfecta para sonreír, para luchar… para vivir.
Y soy fuerte. Soy muy fuerte. Aquél entorno al que tantas veces desprecié, es mi medicina.
¡Ahora comprendo!... puede que el cielo se oscurezca con una brutal tormenta que lagrimas de él haga brotar. Pero que más ha de importar; si detrás de aquellas nubes aún permanece el Sol…