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martes, 21 de abril de 2009

¿HAY EXPLICACIÓN CIENTÍFICA?

Pregunta para los que me sepan responder y para los otros… también.
Me gustaría saber quién me podría decir cuál es el secreto de los mitos sexuales que prevalecen en el sexo masculino, acentuados firmemente en la pre-adolescencia y adolescencia.
¿Cómo justifica la ciencia que un niño o adolescente, al tener que ducharse con un grupo de compañeros, decidan hacerlo ocultando sus “partes íntimas”?
Si no me equivoco creo que en la privacidad solemos ducharnos desnudos. ¿O habrá alguien que se bañe con ropa?
¿Será esto causa de la genética? No he de estar capacitado para responder esto, pero si bien se que al momento en que llegamos a el mundo de la luz, todos estamos desnudos, y sin embargo no nos quejamos y nuestra genética no nos diferencia. ¿O acaso han escuchado el caso de alguien que naciese vestido?
Pienso yo que esta incógnita concluye en una sola palabra: vergüenza.
Raro valor en un humano…
Pero la vergüenza no se hereda, se aprende.
No aceptaría si alguien me dijese que es común en un chico que se introduce en el campo de la pubertad, que tema expresar su entero cuerpo a otros jóvenes.
Jamás lo toleraría, ya que hay algunos que no temen a este simple desafío de la naturaleza humana.
Mantengo entonces y que me manifieste quién falsee mi postura, que este simple ejemplo como todos los que competen a los mitos sexuales, son consecuencia de una fracasada educación rica en puros valores.
Tal vez será que los padres están tan ocupados como para enseñar a sus hijos como defenderse en las pequeñas cosas, o podría ser que hasta los adultos sigan siendo tan inexpertos o incompetentes como para atreverse a hablar con sus hijos de un tema tan normal como muchos otros.
No me llamaría la atención que halla personas que al leer esto piensen que soy un degenerado, por el ejemplo y el tema que he escogido para tratar.
Habiendo tantos ineptos, nada me sorprendería… igualmente me importaría un comino lo que de mi se piense.
Si me gustaría que se madure sobre lo que estamos haciendo, sobre el mundo que estamos cultivando, y sobre lo que a nuestros niños hemos estado profesando.
Estoy asustado; muy temeroso, y también dolorido.
Me duele pensar que no seamos capaces de aceptar que nuestro cuerpo es uno solo en su integridad.
Temo al saber que en vez de combatir y vencer estúpidos y prejuiciosos mitos que nos confunden, los sigamos alimentando y fortaleciendo.
Pero bueno… mientras nosotros no cultivemos conciencia, ante las demás personas, nuestros niños se seguirán bañando con tapa rabos, y con los ojos bien vendados…

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